¡Ayuda! Entre el cine camp y el tono dominguero
Sam Raimi, aclamado director detrás de clásicos como Evil Dead (1981), la primera trilogía de Spider-Man con Tobey Maguire o películas más recientes como Doctor Strange en el multiverso de la locura (2022), vuelve a lo grande con ¡Ayuda!, una comedia negra que nos enseña a no ponernos la camiseta.
Por Yosué Ayala
Patrón, empleado: un vínculo complicado
Rachel McAdams y Dylan O’Brien se suman a Raimi en un thriller psicológico con tintes de humor negro, un filme que, de forma absurda y sarcástica, aborda la complicada relación patrón-empleado.
La cinta cuenta con la producción del propio Raimi, el guion de Damian Shannon & Mark Swift y la banda sonora original de Danny Elfman.
La historia sigue a Linda Liddle (Rachel McAdams), quien trabaja en una consultora encargándose del análisis de datos. Desafortunadamente, todo el crédito se lo llevan otras personas, mayoritariamente varones, quienes además se burlan de ella por su forma de vestir y de ser.
Cuando llega su nuevo jefe, Bradley Preston (Dylan O’Brien), las cosas no mejoran, ya que él también la desprecia. Sin embargo, Preston necesita de Linda para supervisar una transacción, por lo que deben realizar un viaje juntos.
El avión cae debido a una tormenta eléctrica y los únicos sobrevivientes son Linda y Bradley. Ahora todo es diferente: Linda pasa de víctima a victimaria, desatando una dinámica divertida pero perversa con su jefe. Situaciones que llevan al espectador a preguntarse qué haría en el lugar de Linda, todo llevado a un territorio de absurdo absoluto.
La premisa es absurda y en eso radica su encanto. La cinta ahonda en el género camp, generando una atmósfera artificial y por momentos bizarra, con guiños a otras cintas de Raimi como Evil Dead (1981). Hay momentos donde el filme roza lo gore e incluso lo escatológico, generando asombro, disgusto o malestar. Pero algo es seguro: la película no pasa desapercibida.
¡Ayuda! es una sátira que, a través de la comedia más absurda, crítica las jerarquías de poder, el machismo, el nepotismo y la explotación laboral. También plantea, a través del personaje de McAdams, la interrogante: ¿crea el sistema sus propios verdugos? ¿Serías capaz de llegar tan lejos como Linda?
Actuaciones caricaturescas
Siguiendo esta línea camp, toca hablar de las actuaciones. McAdams se destaca con una interpretación sólida, pasando de la comedia al drama y del drama al terror. Su actuación roza lo caricaturesco, algo que se repite en todos los personajes, pero que en su caso resalta de forma positiva.
Por otro lado, O’Brien también brinda una buena actuación, dando vida a un jefe imbécil e insufrible: una clara parodia del clásico macho alfa de oficina que, en el mundo real y sin sus privilegios, es un inútil. Logra que en más de un momento el espectador se sienta identificado con las situaciones planteadas.
McAdams y O’Brien irradian magnetismo. Tienen muy buena química en pantalla; verlos juntos es un deleite de principio a fin, siendo ellos los motores del filme.
Del streaming a la pantalla grande
El propio Raimi confesó que ¡Ayuda! estaba destinada en un principio al streaming, algo que se puede notar en su ejecución y diseño de producción. Pero más allá de estos detalles, afortunadamente el director logró ganar la batalla y llevar su película a las salas de cine, lo cual se agradece.
El filme tiene ese toque de cinta dominguera para ver en familia, con ligeros condimentos que recuerdan a cintas indies como la ya mencionada Evil Dead. Cuesta entrar en su territorio absurdo, pero una vez empezado el viaje ya no hay vuelta atrás.
Desde el apartado técnico, la película tiene momentos destacados, aunque en varias ocasiones el CGI deja mucho que desear. Se ve barato, lo cual quiero creer que responde a una decisión estética alineada con este estilo “indie” manejado por el filme, y no a un descuido de producción.
Una bocanada de aire fresco
En una industria repleta de secuelas, remakes y universos compartidos, el regreso de Raimi al género se siente como una bocanada de aire fresco. Es agradable ver una cinta dominguera en el cine, creada simplemente para pasar un buen rato: una historia “original” en cierta manera, con actuaciones que rozan lo bizarro pero funcionan.
Sumado a una buena realización y cierta profundidad temática, el resultado es una película disfrutable. Ojalá Hollywood siga apostando por más estrenos así, preferentemente en salas de cine.