The Drama: ¿existe el amor incondicional?
Kristoffer Borgli, director noruego detrás de cintas como DRIB (2017) y Dream Scenario (2023), presenta una ácida pero conmovedora odisea amorosa protagonizada por Zendaya y Robert Pattinson, con Ari Aster como uno de los productores.
Por Yosué Ayala
“El Drama”
“¿Qué es lo peor que has hecho?” Esta simple pregunta desata una serie de acontecimientos desafortunados en la vida de nuestros protagonistas.
La cinta de Borgli tiene todos los condimentos de una clásica telenovela latinoamericana, pero encuentra su diferencial en su precisión técnica y actoral, sin desmerecer al drama televisivo.
La historia sigue a Emma (Zendaya) y Charlie (Pattinson), quienes, a pocos días de su boda, se enfrentan a una crisis inesperada cuando secretos ocultos comienzan a salir a la luz.
Lo primero que atrapa es su montaje, desconcertante al inicio, pero una vez asimilado, aporta un ritmo vertiginoso que se potencia con una banda sonora igual de intensa. Sumado a momentos oníricos, construye una experiencia que se siente como una montaña rusa emocional.
Zendaya y Pattinson ofrecen interpretaciones sólidas, con una química palpable que logra traspasar la pantalla. Sin embargo, quien realmente se roba la atención es Alana Haim, con su odioso aunque por momentos querible personaje, Rachel.
Haim encarna la doble moral que atraviesa el relato. La película toma una de las problemáticas más persistentes de Estados Unidos, los tiroteos escolares, y lo lleva hacia el terreno de la sátira sin perder su filo crítico.
Es precisamente en ese punto donde su personaje cobra mayor relevancia, juzga sin ejercer ninguna autocrítica. Tras su participación en One Battle After Another (2025) de Paul Thomas Anderson, queda la sensación de que su proyección como actriz apenas comienza.
También destaca Jordyn Curet, quien interpreta la versión joven de Zendaya y aporta varios momentos memorables.
Volviendo a Pattinson, si bien el británico vuelve a demostrar su solvencia, su interpretación remite inevitablemente a Jackson, su personaje en Die, My Love (2025) de Lynne Ramsay. Lo que puede generar cierta sensación de repetición, más que una debilidad, esto evidencia el deseo de verlo explorar nuevamente otros roles, lejos del arquetipo del “marido torpe”.
Un planteamiento mordaz
El punto fuerte de la cinta radica en su planteamiento: ¿El amor lo perdona todo? ¿Pensar en cometer un crimen te convierte en criminal? ¿Juzgamos a los demás con la misma vara con la que nos medimos?
El filme funciona como un espejo incómodo que interpela al espectador, empujándolo a preguntarse qué haría en situaciones similares. Aun así, no se queda únicamente en lo existencial, maneja con soltura el cruce de géneros, transitando del drama a la comedia sin perder coherencia.
Eso sí, hacia el tramo final la cinta cae en ciertos lugares predecibles. Aun así, esa previsibilidad no le resta encanto, sino que refuerza su carácter accesible.
Un híbrido interesante
The Drama se mueve entre la sátira y la crítica social, pero su carácter híbrido no se limita al tono. También se refleja en su ambición por conectar tanto con el público mainstream como con el espectador más cinéfilo.
Sería interesante ver a los grandes estudios apostar con mayor frecuencia por este tipo de propuestas: accesibles para algunos, entretenidas para otros y profundamente filosas para quienes estén dispuestos a leer entre líneas.
En una sociedad cada vez más violenta, donde ciertos temas parecen volverse tabú, la nueva cinta de Borgli funciona como un balde de agua fría que recuerda algo incómodo pero inevitable: el drama está presente en todos los aspectos de la vida, pero el amor puede ser más fuerte.