Teresita Maciel: de bancaria en Asunción a vivir de la música en Madrid
“Siempre supe que el arte estaba en mí, pero me costó entender cuándo yo estaría en el arte”.
Por Lara Altamirano Gini
Ella no jugaba en un jardín o en una plaza, el “patio” de su casa era el emblemático restaurante de su abuelo, La Curva, que ubicado en la planta baja del edificio en el que vivía, era el escenario para reconocidos artistas folclóricos que se presentaban por la noche. Con la inocencia de una niña, cuando el local estaba cerrado y la luz del sol iluminaba desde su punto más alto, Teresita cantaba en el escenario para sí misma mientras todos dormían la siesta. Ese fue el inicio. Se crió rodeada de música.
Aún así, a medida que se hizo mayor optó por seguir administración de empresas y trabajar en un banco, algo que tanto ella como su familia creían que le aseguraría un mejor futuro económico. Sin embargo, durante esos años, conoció a alguien que le animó a saltar de lleno al arte; a un sueño que ella creía haber encapsulado. Su vida dió un giro de 180 grados y pasó de la rutina en la oficina al ajetreo de los escenarios en España.
Un sábado por la mañana, dentro de una típica y acogedora cafetería madrileña, Teresita compartió en entrevista los detalles de la travesía que transformó su vida. “Llegué aquí por medio de un español, lo conocí a través de un amigo del coro de la universidad. Él vino a Paraguay por un tiempo y se dedicaba a la música. Nos enamoramos y como pareja, me invitó a formar un dúo. Empezamos cantando en barcitos. Él componía y yo cantaba. Cuando volvió a España, continuamos la relación a distancia y fui a visitarlo a Madrid. Quedé encantada con la ciudad, fue mi primera vez en Europa. Cuando volví a Paraguay, entre el bajón post-viaje y la añoranza, pasó algo que no me esperaba”.
En Asunción, Teresita continuó su rutina de siempre. Una que no la molestaba, pero tampoco la emocionaba. Debido a que su jefa enfermó, cubrió su puesto de forma interina por unos meses. Un día que parecía ser igual a cualquier otro, le informaron que la misma padecía cáncer y un mes más tarde, falleció. “Me dejó pensando acerca de mi vida, de mi profesión, y de si realmente quería pasar así el resto de mis días. Luego, vino la pregunta: ¿y si voy a Europa a probar, a ver si me va bien? ¿Qué más hay?”, relata ella.
Después de meses de dudar, Teresita con la maleta en mano estaba lista para ir a vivir a España. Una vez en suelo europeo, se casó y empezó su primer trabajo como camarera. “También seguí haciendo música con él. Empezamos a armar nuestro repertorio y nació Emigrantes, ese fue el nombre que le pusimos a la banda. Cantábamos covers y también compusimos nuestras primeras canciones. Él asumió el rol de director musical y yo el de manager, buscaba conciertos y a donde iba, trataba de hacer networking. Tocábamos en bodas, cumpleaños, eventos y así empezamos a darnos a conocer”.
Teresita explica que, luego de muchos años de relación, decidió terminar el vínculo a raíz de una decepción muy grande por parte de su pareja. Por ende, también el avance de Emigrantes como dúo. “Al terminar me sentí muy sola. Me mudé a vivir con una amiga y lo sufrí por un buen tiempo, pero un día desperté y dije ‘tengo que seguir con mi vida’. Teníamos como dúo un toque ya pactado, pero tuve la conversación con él y decidimos que yo seguiría Emigrantes por mi cuenta. Empecé a salir para hacer networking. Iba a conciertos para conocer músicos y hablarles sobre lo que hacía. No tenía mucho con que pagarles, pero sí ganas y una visión determinada”.
Nueve meses después de ese momento difícil, Teresita volvió al escenario presentando Emigrantes con una nueva alineación y propuesta. “Hoy en día, ellos son como mi familia. La vida es loca, yo pensaba que me iba a jubilar dentro del banco y ahora estoy acá. Me siento afortunada porque decidí dejar que el arte fluya”.
Emigrantes cuenta ahora con siete miembros, entre ellos latinoamericanos y españoles. Actualmente, están trabajando en su primer álbum de estudio y dan conciertos en diferentes localidades del país como Madrid, Cádiz, Segovia, Guadalajara, entre otras. Fueron los teloneros de Paiko en Madrid el pasado noviembre, Purahéi Soul el pasado junio y próximamente, abrirán los conciertos de Kchiporros en Barcelona y Madrid.
A todo esto, cuando Teresita es preguntada acerca del próximo sueño que desea cumplir, comenta que es tocar en Paraguay. “Tocar en casa para mi familia, mis amigos, mis compañeros del banco, mi gente de ahí de toda la vida; quiero que ellos se sientan orgullosos de decir que soy su familia, que digan ‘al final apostó por su sueño y lo está logrando’. Poder decir: ‘sigo siendo yo, pero mirá todo lo que quiero traer’. Mostrar lo que estoy construyendo acá; primero llevar a Paraguay y después ir a otros lugares. Esa es la idea”.
Actualmente, Teresita vive de la música; un logro que no muchos artistas emergentes consiguen. Mientras músicos nacionales sueñan con viajar al extranjero y tener reconocimiento internacional, ella anhela volver a su tierra natal para conectar con su gente. Si bien el dinero es un recurso necesario para expandir y exponer el arte, Teresita define como riqueza el poder viajar para contar las historias que lleva dentro, con Paraguay como primer destino. Su verdadera meta es cantar a un público que se siente cerca y demostrar que la mayor recompensa de emigrar es poder regresar a casa con las raíces intactas, pero con todo lo nuevo por ofrecer.
Teresita nos recuerda que, a pesar de que atravesamos un mundo caracterizado por la incertidumbre, hay una brújula interna a la que podemos elegir seguir. Atender el llamado de aquello que hace latir más fuerte el corazón no es un simple capricho, es un gran acto de valentía. Para ella, tener la habilidad de mirar a aquella niña que vibraba en un escenario vacío y mostrarle lo lejos que han llegado es una prueba de éxito. Tal vez, la felicidad no se trata de una montaña que se contempla desde lejos, cuya cima pareciera ser imposible de alcanzar, sino que se encuentra en el camino cuando nos animamos a seguir lo que verdaderamente nos enciende por dentro.