Deftones: Una ceremonia de intensidad, sensualidad sonora y trance
Quince años después de su primera y hasta ahora única visita al país, Deftones volvió a Paraguay con un concierto que muchos habían esperado durante más de una década. Para algunos fue un reencuentro largamente postergado; para otros, especialmente los más jóvenes, la oportunidad de ver por primera vez en vivo a una de las bandas más influyentes del metal alternativo de las últimas décadas.
Por Mavi Martínez
Desde el comienzo quedó claro que no sería un show convencional de festival. Deftones construyó una experiencia casi envolvente, donde la potencia de las guitarras convivía con momentos de una delicadeza atmosférica que parecía suspender el tiempo.
La banda abrió con “Be Quiet and Drive (Far Away)”, uno de los himnos más queridos de su repertorio. La canción, con su mezcla de distorsión y melancolía expansiva, funcionó como una puerta de entrada perfecta al universo sonoro del grupo. Desde ese momento, el predio comenzó a moverse en una especie de oleaje colectivo.
Lo que siguió fue una travesía por distintas capas de su sonido. Temas como “Diamond Eyes” y “Rocket Skates” trajeron la faceta más feroz de la banda, con riffs pesados y una energía que atravesaba el escenario. Pero Deftones siempre ha sabido que su fuerza no está solo en el golpe directo. Canciones como “Sextape” o “Rosemary” abrieron espacios más etéreos, donde la música parecía expandirse lentamente sobre el público.
La puesta en escena jugó un papel fundamental en esa experiencia. Las luces oscuras se fundían con las figuras de los músicos mientras las pantallas proyectaban texturas, colores y formas repetitivas que envolvían todo el escenario. Más que ilustrar las canciones, esas imágenes creaban un clima hipnótico que permitía sumergirse en cada momento del concierto, como si el público flotara dentro de ese universo sonoro.
El concierto también dejó espacio para el presente de la banda. Varias canciones provinieron de Private Music (2025), su más reciente álbum de estudio, mostrando que el universo sonoro de Deftones sigue expandiéndose. Temas como “my mind is a mountain”, “locked club”, “ecdysis”, “infinite source” y “milk of the madonna” se mezclaron con naturalidad entre los clásicos, reafirmando ese equilibrio tan propio del grupo entre riffs pesados y atmósferas envolventes.
En el centro de todo estaba Chino Moreno, una presencia largamente esperada por el público paraguayo. Moreno se movió con naturalidad entre la intensidad física y los momentos de introspección, agradeciendo varias veces a los asistentes y, en especial, al club de fans que lo recibió con regalos. En un momento incluso apareció luciendo un sombrero pirí y una camisa de ao po’i, un gesto que provocó una ovación inmediata.
Su voz, más áspera con el paso de los años y menos inclinada a buscar algunos de los agudos extremos de otros tiempos, encontró nuevas formas de habitar las canciones. Pero eso nunca fue un obstáculo. La conexión con el público permaneció intacta, sostenida por una entrega total y una presencia escénica que sigue siendo magnética.
El repertorio continuó alternando intensidad y atmósfera. “Swerve City” y “Headup” desataron algunos de los momentos más explosivos de la noche, mientras que “Hole in the Earth” llevó el concierto hacia territorios más introspectivos.
Uno de los puntos más emotivos llegó con “Change (In the House of Flies)”, quizá la canción más emblemática de la banda. El predio entero se sumó a ese clima oscuro y seductor que caracteriza al tema, en una interpretación que recordó por qué Deftones ha logrado construir un lenguaje propio dentro del metal alternativo.
Hacia el final del set principal apareció “Genesis”, reafirmando la vigencia de la banda incluso en su material más reciente. Luego, tras un breve descanso, el grupo regresó para un encore que terminó de sellar la noche.
Primero con “Cherry Waves”, que envolvió al público en una atmósfera casi onírica, y luego con dos explosiones finales: “My Own Summer (Shove It)” y “7 Words”, esta última desatada como un grito colectivo que cerró el concierto con una intensidad brutal.
El regreso de Deftones a Paraguay no fue simplemente una visita más dentro de una gira internacional. Fue el reencuentro con una banda que, quince años después, sigue siendo capaz de crear un espacio propio entre la agresividad del metal y la belleza hipnótica del rock atmosférico.