El doble filo de la fantasía: Entrevista con Dagger Polyester, música desde Los Ángeles

Corría el mes de abril del 2024 en la ciudad de La Plata, Argentina. Una noche de miércoles que pensé terminaría como cualquier otra, yendo a dormir temprano después de un día entero en la universidad, tuvo un giro inesperado. Paul Higgs, el compositor uruguayo, llegaba a la ciudad de las diagonales acompañándose de una artista intrigante. Esa misma noche presentaron su música en el mítico recinto local llamado Pura Vida.

Por Félix Amadeo

Cuando llegué a las afueras de la plazoleta Noche de los Lápices, la escena que presenciaba era digna de una pintura: infinidad de personas dedicadas al arte en la ciudad que admiro profundamente, esperando a ver el recital de Dagger Polyester. El hecho de que previamente solo había escuchado una canción suya antes de llegar al Pura Vida era fascinante para mí. Yendo a saludarlo a Paul, me presenta personalmente a Dagger.

En ese momento no podía ni imaginar la posibilidad de hablarle. Sostuvimos una apasionante y breve conversación en inglés. Me animé a preguntarle si al finalizar podía entrevistarla, algo que no suele ser común porque después de interpretar los músicos cargan con una emocionalidad particular. Desde el periodismo siempre lo respeto y comprendo, pero aquella vez hubo tanta emoción que me hubiera arrepentido de no pedirlo.

El recital de Dagger Polyester fue de otro planeta. Al día de la fecha, dos años después de aquel recital, todavía sigo recordándolo muy movilizado. La actitud que tuvo me remitió directamente a la efervescencia de la Velvet Underground y el frenesí de los Talking Heads, un sonido de guitarras innovador, clásico de época. Su figura contestataria de look glam fue algo muy preciado de atestiguar. Los presentes aquella noche pueden dar fe de lo que digo.

Nos encontramos a la salida del centro cultural una vez finalizada la presentación. Paul Higgs me ayudó a traducir en tiempo real algunas expresiones que pensaba en español mientras conversábamos en inglés. Quiero agradecer a Rocío Acevedo, Agustina Rivero y Sofía Servin Álvarez por ayudarme con los detalles técnicos de la traducción a lo largo del tiempo para poder brindarles con precisión los significados concretos de la entrevista:

—En este contexto de “Guerra del Sonido”, de compresión excesiva por parte del mainstream a la música y en contraposición al cuidado con el que Paul graba su música, influenciado por el arte de 1970s, una Era donde la compresión y las dinámicas eran super preservadas: ¿Cómo logras un equilibrio entre los estándares de las producciones musicales modernas y el cuidado del audio en sus épocas doradas?

Paul: Dagger tiene un sonido de inteligencia muy atípico, por decirlo de algún modo, y en todo lo que respecta a cuestiones sónicas/técnicas, creo yo que es guía, ¿viste? Debido a que nació con una consola al frente y ha vivido en estudios toda la vida, y bueno se halla en el corazón del verdadero vampiro que viene a ser la industria musical de Estados Unidos.

Dagger: De esto hablamos mucho con Paul. Cuando era muy joven me manifesté en contra de la competición por ser la más ruidosa. De hecho, cuando hice mi primer EP de estética punk antagonista, lo mastericé a propósito tan pero tan bajo de volumen que tenias que poner un limitador en él para realmente escucharlo.  Incluso, solo como una declaración artística, para decir que no estoy ni siquiera intentando tomar ni reclamar el espacio en la pileta gigante de 8 millones de personas.

Paul: Se escuchaba muy bajo y todo, yo no lo podía creer.

Dagger: No intenté ser escuchada, solo quiero hacer lo que hago. Si realmente querías escucharme era posible descubrirlo. Ahora, como una persona mayor, tengo compromisos. Aprendí que está bien tomarte un poco de espacio y ser escuchado. Estoy intentando dividir las diferencias, donde no quiero que nada sea más ruidoso que un disco clásico, como los discos de oro que fueron lanzados al espacio en los Estados Unidos a mediados de 1950, pero quiero ser lo suficientemente ruidosa para ser audible y creo que es una cuestión de madurez y auto-respeto que viene con el tiempo.

Estaba pensando mucho sobre el sonido grabado como un sonido muerto. Si pensamos en cada micrófono, en cada entrada de canal siendo como un martirizador o un sepulturero de sonidos, acumulas todo ese esfuerzo sonoro en un espectro de sonido, comprimido en una traducción tecnológica. Es como estar constantemente a merced de la tecnología de la grabación para traducir esa energía a lo que hacés en vivo. Es muy precario.

—(Acerca del nombre Dagger Polyester): ¿Qué significa para vos sonoramente y qué imágenes despierta cuando pensaste en él para tu proyecto musical? ¿Te representa especialmente con tu entorno?

Dagger: Bueno, Dagger fue un nombre que me dieron un grupo de personas que llamamos “Defensores Forestales”, cuando era más jóven. Ellos son activistas ambientales que hacen ‘tree-sits’, que quiere decir que se sientan en árboles para que no sean cortados. El apodo llegó por mi especialidad con los cuchillos. Fue muy especial para mí recibir aquel nombre siendo tan joven, se convirtió en algo atmosférico. 

Se convirtió en mi nombre y las personas me decían así. Cuando pienso en una daga pienso en algo con dos lados y contrario en su significado, como que siempre hay algo peleando entre sí, así que siempre tuve la inclinación natural de hacer una cosa estilísticamente y una inclinación contraria a hacer lo opuesto, hay algo en tal balance que yo llamo fantasía.

Una fantasía se encuentra en el medio de lo que deberías hacer y lo que no ¿verdad?, algo como una unión Jungiana o Freudiana… y también se tiene esa inclinación animal de hacer algo inmoral, sumada a esa mirada poética del instinto humano de racionalizar, corregir lo hecho. El punto de la daga es la intersección de esos dos instintos. Estéticamente, lo que tomo de haber nacido en Los Ángeles es el hermoso y sucio underground en el que crecí, donde todos intentan hacer lo correcto pero lo hacen, tal vez, de una manera incorrecta. Así que traigo esos instintos que vienen de mi comunidad, de los suburbios donde crecí.

—La banda de shoegaze Slowdive tiene una canción llamada “Dagger”, ¿guarda algún tipo de vínculo con vos? 

Dagger: Bandas como My Bloody Valentine y el shoegaze son muy importantes para mí, pero nunca escuché la canción de slowdive ‘dagger’ hasta que una ex novia dijo que yo la escuchara después de separarnos, fue muy divertido porque no la había escuchado antes. ¡Es una canción genial! Me gusta Slowdive.

—¿Cómo interpretas lo que difundís y lo que se retroalimenta después de ver las reacciones de la gente cuando interpretas en vivo?  ¿Qué hay ahí que se proyecta desde la expresión corporal al sonido?

Dagger: Sinceramente, la única autoconciencia que puedo tener de lo que estás hablando es algo tan extraño y doloroso de siquiera intentarlo, como dar un testimonio de vos mismo a través de los ojos de los demás ¿verdad?... El único momento donde es algo positivo y trascendente (me da un poco de vergüenza decirlo) para mí es cuando jóvenes queers y trans se acercan a mí y dicen que se sienten poco representados en la música hardcore, odio decirle así, pero básicamente música poco común. 

Nunca pensé que me sentiría tan agradecida y privilegiada de sentirme lo suficientemente valiente para hacer algo que los jóvenes estuvieron esperando tanto para hacer pero no se sentían capaces de hacerlo, así que es realmente mágico recibir emails de lugares muy lejanos de donde vivo como el midwest o de gente que viene a los shows y cuando terminan se acercan a mí. Es algo muy humano, no sólo satisfactorio…pero eso le hace la vida a uno, ¿verdad?

Pensá que incluso en un pequeño club punk de doscientas personas podés tener algún tipo de impacto en la vida de un joven, haciéndole sentir que tienen la capacidad de hacer lo que hiciste.Tal vez no es tanto sobre géneros, sino usando temáticas de ciertos géneros que creces adorando, ¿cierto? Como el post-punk, no wave, lo que sea, son una herramienta para alcanzar a otros a quienes le importa la misma mierda por cualquier maldita razón, para sentirse empoderados a hacer lo mismo. Es una razón cíclica por naturaleza, vos solo sos una parte del proceso, ¿sabes? Me siento como el viento bajo las alas de otros y eso te hace sentir muy realizado.

—(A Paul Higgs) ¿Cuáles son tus sentimientos después de tocar y ensayar con Dagger? ¿Qué sabiduría tomaste de trabajar en su proyecto? ¿Qué es lo que más aprecias de compartir el tiempo en su banda? 

Paul: Y, es ésa especie innata, capacidad absoluta, como a veces es lo innato para la impresión de emociones en sonido. En todo sentido: desde las charlas que tenemos con respecto a cualquier índole de música y estética hasta lo que hicimos para el concierto y las canciones que tuve que aprender para tocar y ver cómo se transformaban en algo tangible en sí y así las llevábamos a cabo en el concierto que dimos. 

Es como una admiración completa que nunca antes en mi vida tal vez había sentido por alguien como un artista. Muy par, un asunto equilibrado que parece fuera de esa índole de vidas pasadas, futuras, paralelas. Definitivamente Dagger me ha hecho pensar en cosas que yo sólo daba por sentado, que no había puesto la lupa para observarlas con mayor detenimiento y detalle. Desde lo musical a lo cotidiano y a lo doméstico, a lo global y a lo molecular, algo de eso boludo. No sé, un trip de ida conocer a Dagger.

Dagger: No entiendo mucho español pero pienso que Paul se pasó de tierno, reveló demasiado. (risas)

Paul: ¿Lo decís porque dije doméstico? ¿Por eso, eso es lo que escuchaste? (risas)

Dagger: Lo se, muy tierno, eso es lo que dije. Nadie sería tan tierno.

(Ni bien finaliza la apreciación que Paul hace sobre Dagger, un cantante de jazz crooner nos saluda en la mitad de la realización de la entrevista compartiendo su micrófono antiguo, cantando Fly me to the Moon para nosotros. Recuerdo aquel punto de la noche como algo surreal, entre lejano y cercano temporalmente. Aplaudimos y dimos un cierre a la entrevista.

—¿Hay alguna canción que te haya gustado mucho y que conociste este tiempo en Argentina? alguna que haya resonado con vos y quieras compartir con los lectores del medio. Puede ser una canción de acá o no, que asocies con tu viaje al país.

Dagger: ¿Cuál era esa canción de Charly García, la del álbum ‘Clics Modernos’?

Paul: Plateado Sobre Plateado.

Dagger: Sí, esa canción se quedará conmigo y tal vez cuando llegue a casa termine de procesar lo que es ésa canción, pero lo que voy a decir es que la familiaridad entre extraños acá es muy hermosa de ver, pero pienso que lo que principalmente me voy a llevar de acá es que me hizo apreciar que hay familiaridad en todos lados, tal vez es una extraña costumbre que la europeización no conquistó.

Al mismo tiempo, siento una conexión inmediata con la mayoría de personas que conozco y pienso que es por ser verdaderos freaks, hay algo fuera de lo normal en todos los países que visité. Con la gente completamente comprometida a estar fuera de lo normal hay una comunicación que es muy fácil a través de las culturas, hasta con señales manuales (no lenguaje de señas, con el cual me he vuelto muy buena).

—Las culturas parecen, desde el punto de vista de la diversidad, derretirse.

Dagger: Claro, fluyen. Hay más y más globalización. Creo que, probablemente, siempre ha habido una pequeña interconexión global de escenas que son los excluidos, los punk, los raros y donde sea que vaya eso es lo que encuentro y ha sido muy mágico.

—Tenés una fuerza magnética con ese tipo de-

Dagger: Todos la tenemos, vos la tenés, Paul la tiene…¿Sabés a lo que me refiero? Todos tenemos esa fuerza magnética porque utilizamos mucha energía intentando poner en el underground lo que tomamos del underground en cualquier otro lugar, así que pienso que hay una generosidad en el universo para las personas que eligen el camino poco común, ¿entendés?

—Quizá no el más fácil, sino uno de sensibilidad y profundidad.

Dagger: Si, eso es lo más bello de cada viaje, pero debo decir que besar al saludar a alguien, en lo que cometí muchos errores intentándolo (risas), es algo que voy a empezar a hacer.

Gracias por tu tiempo, fuiste muy amable. ¡Esperamos que vuelvas pronto!

Dagger: ¡A vos! Volveré.

Pregunté a Dagger si había un álbum debut en camino, a lo que respondió que en pocos meses sería publicado. En Agosto del 2025, fiel a su palabra, salió Perversion for Profit, una colección de canciones visceral que comparte universo con la mítica banda de rock estadounidense The Black Crowes. A continuación, su reciente obra para que la escuchen:

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