Purahéi Soul en Europa: el dúo que abre las puertas de casa para paraguayos en el extranjero

Las luces se atenúan y preparan al público expectante para relajarse y apaciguar las preocupaciones. Jenni Hicks inicia el show de Purahéi Soul con un sahumerio en mano, que inunda la sala lentamente de su aroma. Suaves acordes continúan dando inicio a un ritual sanador; Miguel Narvaez con la guitarra amplifica la sensación de hallo que se percibe desde la audiencia.

Texto y fotos por Lara Altamirano Gini

En una mezcolanza sonora que va desde el folclore con el arpa paraguaya, pasando por canciones como “Desapego” y “Marina”, a jazz y blues con “Hit the Road Jack”, el dúo de artistas paraguayos ofrece una propuesta única y atrapante para aquellos que los siguen desde España. En la noche de un martes, su segundo show a sala llena en la ciudad extiende un abanico de emociones. Con lágrimas, pycheches y palmas, el ticket de cada persona en el público se convierte en una entrada a casa y no solo a un concierto.

Luego de haber tocado en diversos continentes y visitado Europa un par de veces, Jenni y Migue aseguran que los últimos shows en Madrid fueron realmente especiales. Durante su estadía en la capital española compartieron en entrevista su perspectiva personal acerca de esta gira mágica que abraza el corazón de los paraguayos que viven lejos de su hogar.

—¿De dónde surge la idea de venir nuevamente a tocar a Madrid?

—Nosotros decidimos el año pasado —a forma de ordenar un poco porque venimos viajando hace varios años— elegir mayo como un mes de viaje por las fechas patrias en destinos como Europa, Estados Unidos y similares. Desde hace cuatro o cinco años que siempre estamos de gira. Entonces decidimos que Europa era un buen lugar para repetir. Ya estamos medio familiarizados con la comunidad paraguaya de Madrid, de Francia, de Dublín. Estamos en contacto y tenemos amigos, amigas también artistas que están acá y les escribimos a todos hablando de que veníamos. El año pasado tuvimos tres shows en Madrid, entonces dijimos: "Bueno, sí o sí tenemos que repetir", y por suerte encontramos la forma de gestionar.

—El público de Madrid se sentía identificado y estaba emocionado por escuchar "Barquito Akãhatã", que habla de un pequeño barco que, al igual que ellos, se atrevió a cruzar el mar. ¿En qué pensaban cuando componían esa canción?

—Pensamos en nosotros mismos. El deseo de Paraguay de salir al mundo y visibilizar nuestra cultura. Habla de salir, de irse a otro lugar o un destino lejano y esa valentía que tiene el ser humano de dejar unas cuantas cosas atrás para poder obtener algo más adelante. Lo cual no implica que en el ahora te quedes con nada y lo sigas haciendo igual; vos tenés esa convicción de que vas a cruzar y llegar a otro lado.

También habla de cómo las estrellas de mar lo acompañan. Eso sucede en la migración. Te hacés amigos, amigas y son tu familia de repente. Te acompañan en ese viaje. También es bastante personal en muchos sentidos. El barquito tiene muchas cosas dentro suyo. Ya sean sus guaranias, sus canciones como anzuelo o sueños de contrabando, como dice la canción. Entonces no nos vamos solos, tenemos cosas que mostrar al mundo.

—¿Cuál dirían que es su momento favorito del show? ¿Qué canción es la que siempre esperan con más ganas tocar?

—En cualquier lugar donde cantamos el popurrí de polkas nos divierte mucho. Es más para arriba. Igual sucede con "Desapego". Por ejemplo, en Japón la gente no entiende "Desapego" e igual la parte más intensa es con esa canción. Igualmente todo es especial desde que subimos hasta que bajamos. La vida es mejor desde el escenario; nos gusta la experiencia completa.

—En un momento del concierto Migue agradeció divertidamente a un Movistar Arena. ¿Creen que manifestando suceden las cosas?

—Nosotros, manifestando, llegamos acá; manifestando y trabajando, pero hay que creer también que tenemos la posibilidad de soñar. Como artistas, tenemos el privilegio de estar medio delirando todo el tiempo con nuestra creación. La gente se contagia también de nuestros sueños mediante eso. La gente ahora sabe que queremos llegar a un Movistar Arena. Parece mentira, pero hace poco comencé a decir eso en los shows y cada vez hay más público. Es como una bola de nieve que crece y mediante esa oración se afirma y se reafirma y se reafirma. Hay cosas que parecen muy distantes, pero se trata de ir caminando hacia ellas, tal vez.

—¿Por qué Jenni inicia el concierto encendiendo un sahumerio?

—Empezamos a hacerlo con "Desapego". Es para que la gente entre en la ilusión. Para nosotros, el show es como un ritual: una ilusión donde queremos que la gente se entregue a sentir, a llorar un rato porque hace bien llorar. De paso también para nosotros. Le sentimos un montón al "yo" y es una cosa súper intensa también. Al interpretar conectamos con esas cosas vulnerables que nos hicieron componer esas canciones y tratamos de hacer ese viaje con el público.

—¿Qué es lo que desean que su público se lleve cuando termina el show?

—La sensación de expresar felicidad, tristeza, alegría a través de un ritual hermoso como lo es el arte. Que sirva para sanar y para sacar. Que la gente salga con una sonrisa del concierto o con los ojos llorosos, y después de un show de media hora se acuerde toda la vida eso.

El dúo también compartió que su próximo álbum está en proceso de creación, contará con ocho composiciones propias y pronto saldrá al público. Está siendo producido por Juan Blas Caballero, un gran músico y productor ganador de varios Latin Grammy. En julio o agosto de este año lanzarán como adelanto el primer single llamado "Le Diable". Los temas serán una mezcla de folclore y pop donde unirán los sonidos tradicionales del arpa, acordeón y guitarra con ritmos más urbanos y sintetizadores. Visualmente se traducirá en tejidos paraguayos, regionales y latinos.

Purahéi Soul sigue apostando a su estilo innovador, ecléctico e inconfundiblemente paraguayo. Llevando los ritmos tradicionales al siguiente nivel, continúan la búsqueda de conexión entre compatriotas y la expansión multicultural que eleva a la música nacional a escenarios de grandes capitales y audiencias. El dúo se muestra ambicioso por seguir creciendo y, a la vez, fuertemente orgulloso de sus raíces. Tal vez sea esa la verdadera receta del ritual sanador que cada persona en la audiencia experimenta y recibe como un abrazo antes de ir a casa.

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